Un barranco para los amantes del descenso de cañones, ya que es largo y con un rápel de 40 m. de altura que hay que descender por el agua. Varios rápeles más terminan de dibujar el descenso.
Un salto de 6 m. nos da la bienvenida a un cañón corto pero con alicientes suficientes para darle buena nota. Entre sus varios rápeles, uno de ellos tiene más de 30 m. y se baja por el chorro de agua. Casi nada.
Es sin duda uno de los mejores cañones de esta zona de Los Pirineos. Muchos saltos, un gran tobogán y rápeles. Uno de ellos con casi 35 m., algo volado y tan estrecho que se oscurece el ambiente. Realmente impresionante.
Una aproximación de casi 2 horas y 15 rápeles por pasar hacen de este barranco casi una expedición. Durante el descenso nos encontramos saltos, algún tobogán y sobre todo el espectaculares rapeles con agua.