Desde hace algunos dÃas no tengo ganas…o me falta la inspiración para hablar y compartir mà mundo, nuestro mundo alcorce. ¡¡¡Estoy malo de corazón!!!
Cuando alguien enferma va al médico le ponen un tratamiento y a funcionar. Pero si te duele el corazón ¿Que se puede hacer? para volver a disfrutar del dÃa dÃa de nuestro duro camino de la vida en la montaña. Cuando te entran dudas sobre el camino, sobre si lo que haces con tanta ilusión y dedicación absoluto merece la pena….
Al tener veinte pico años empecé a desarrollar la profesión de guÃa de montaña en verano y de profesor de esquà en invierno, un sueño hecho realidad. Trabajo todos los dÃas, los fines de semana, puentes, vacaciones tanto en invierno como en el verano siempre mirando al cielo como los agricultores….que si va a nevar, que si llueve, que si tormenta por la tarde. Después de muchos años te acostumbras y asumes que forma parte de tu oficio, de tu manera de ser. El contacto con el publico, mucha gente maravillosa y algún que otro desgraciado perdido en la gran sociedad consumista. Niños, jóvenes, madres, padres, amigos, ejecutivos, profesores, estudiantes, abogados….miles de personas. Asumes la responsabilidad de manejar, de conducir las personas por los lugares y rincones más duros de mi Pirineo sin importar la época del año ni la edad, siempre a pie de cañón. Te acostumbras a dormir tranquilo sabiendo que conduces una empresa de deportes de riesgo donde cada guÃa que sale no siempre vuelve con todos los clientes sanos. Te preparas y esperas tranquilo por que en las pistas alguno de tus alumnos se rompa algo. Forma parte de mi oficio, forma parte de la magia de la montaña. No es agradable sentir el sonar el teléfono todos los dÃas de la semana en la oficina o en tu casa gente desconocida en busca del servicio, en busca de las sensaciones fuertes,
gente que busca sentirse vivo. Estas siempre preparado, siempre con la sonrisa, entregando tu mundo, tu vida a cualquiera que coja teléfono o te escriba un correo.
Cuando después de todo alguien pone en duda lo que haces, duda sobre tu legalidad, sobre tu profesionalidad. Te sugiere que lo que haces, lo que es tu vida, no esta bien, no es franco.Se te parte el corazón cuando alguien desde ignorancia insinúa y exige sus derechos, exige su condición de victima, perjudicado por la actividad en la montaña, perjudicado por la mala praxis. Cuando te presionan para que reconozcas que no lo haces bien en tu duro dÃa dÃa te planteas tu manera de ser, te preguntas si de verdad soy tan malo.
Ojala pudiera elegir las personas con las que me cruzo por los caminos de la montaña, pudiera ver las almas desnudas, las cartas de los que están al
otro lado del teléfono, al otro lado del ordenador. Quizás asà evitarÃa los males de mi corazón, evitarÃan ver las caras de sufrimiento y desilusión de los mÃos…
Ojala escogiera otra profesión, ojala escogiera otra vida. ¿O no será para tanto?…
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